jueves, 27 de septiembre de 2018

Veintitantos, veintinunca, veintisiempre.

Esto de la edad a veces es complicado, solo a veces. Después de los 30 empiezas a preocuparte por tu salud, por tus amistades y por tu piel. Lo pongo en ese orden porque en realidad los 3, repentinamente obtienen el mismo valor de importancia
De repente un día vas al supermercado y te preocupa el precio de los limones y los aguacates porque hacer un guacamole es más caro de lo que pensabas que era cuando tenías diescitantos. De repente te encargas de tu ropa sucia y la planchas aunque sea de vez en cuando, porque te das cuenta que ir arrugado por la vida te da menos oportunidades. De repente te empieza a gustar esa música que antes no tenía sentido, incluso era aburrida.
Tener 30 es como un limbo, como cuando no eres niño ni adolescente y como cuando no eres adolescente ni joven. Tener 30 es igual a esas etapas pero con más años, con mas "achaques" y con un poquito más de conciencia. 
A los 30 ya no estás para perder el tiempo, tampoco para aparentar algo que no eres. Tener 30 tiene ventajas y desventajas. Si no tuviste hijos antes de los 30, es probable que después no quieras y/o no puedas tenerlos porque caes en la cuenta de que formar un mini tú no sería como tú, debido a toda la influencia alrededor. De repente mucha gente que antes creías lista se te hace estúpida y la política te empieza a importar aunque sepas que tus únicas tres opciones a votar, ni juntándolas se haría una buena. Te molesta la gente que tira basura y no entiendes cómo tus vecinos se atreven a hacer una fiesta entre semana con la música a todo volumen, ¿a caso ellos no trabajan?. 
Aún con todo y los años, las nuevas preocupaciones y las responsabilidades sabes que tener 30 no significa madurez y que peor aún hay gente ridícula, irresponsable e ignorante de tu misma edad o incluso más grandes.
Tener 30 es empezar a caer en la cuenta de que las generaciones más jóvenes a la tuya cada vez saben menos y que el mundo depende de ellos, lo cual es triste, grave, y aunque te cause impotencia, no hay suficientes como tú para poder arreglar eso porque para ello se necesita tiempo y tú estás ocupado en la oficina trabajando y para cuando acabes tu jornada laboral también se acaban tu paciencia y tus energías. Porque lo que a ti te tomaba una plática entender, comprender y poner en práctica, a esta nueva generación esas lecciones no les funcionan porque mientras tu das tu charla, ellos están ocupados en el celular revisando "instagram" .
Tener 30 es querer convivir con tus padres y desear en más de una ocasión ser niño de nuevo y aprovechar los mejores años de papá y mamá, incluso de tus hermanos. 

Tener 30 es como cualquier otra etapa de la vida pero con más años y con menos tiempo. 













viernes, 5 de enero de 2018

4:20... am


Como siempre, te escribo con muchos meses de retraso, sé que "lo nuestro" (si es que se le puede llamar así a algo que ya no es) sucedió ya hace algún tiempo. Te escribo de nuevo, aunque no tenga nada nuevo que decirte. Y sin la intención ni la esperanza de que lo leas, porque ni siquiera sabes de este lugar. Te escribo de madrugada por que es cuando ya no queda nada por hacer para ocupar mi mente en otra cosa que no seas tú. Te escribo desde mi masoquismo y desde la oscuridad de mi cama. Desde donde ya no me queda ningún rincón donde esconderme. Te escribo para pedirte que lo olvides todo. A pesar de que estoy segura de que ya lo hiciste. Para pedirte que si las palabras se las lleva el viento, soples con fuerza y hagas que las mías desaparezcan de tu recuerdo.Te escribo para decirte que no estoy ni loca ni cuerdamente enamorada de ti (ya lo estuve alguna vez de alguien más) que alcoholizada exagero mucho las cosas, y que si mencioné que sentía alguna conexión cósmica hacia ti se lo acredites al mezcal y a la hierba y no a mi.
Simplemente, olvídalo todo. Espero que hayas bebido más que yo. Espero que te hayas arrepentido menos.
Te escribo por que dejaste hecha de mi un desastre, porque eres mi cruda moral más grande, porque eres el error del cual no logro reírme, porque jugando a llenar vacíos una noche me topé contigo y encajaste perfecto en el mío. Porque cuando yo siempre ganaba contigo, salí perdiendo. Porque lograste hacerme pedacitos sin tocarme, porque me viste desnuda sin siquiera quitarme la ropa, porque ante ti renuncié a la fuerza, porque te mostré todas mis cartas, porque hicimos el amor. Porque soy yo y por que eres tú.
¿Por qué eres tú?
Te escribo probablemente sin propósito ni razón alguna, te escribo para olvidarte, para que te plasmes en otro lugar que no sea mi mente, para hacerte desaparecer, para convertirte solo en letras, para que dejes de una vez de existir en mi. Te escribo sin saber por qué te escribo, pero esperando que si te escribo solo una vez más, seguramente lograré borrarte, podré olvidarte y por fin soltarte. Te escribo por que para mi escribir, es por fin dejarte ir.