Ya no soy la que espera a que le digan "te quiero", ya no soy la que te marca en la madrugada porque no logra conciliar el sueño porque te extraña o porque le tiene miedo a la oscuridad y estoy segura que es algo que ni siquiera extrañas. Pero sigo siendo la que te lleva a bailar si le da la gana.
P. D.- Si algún día quisieras ir a bailar conmigo podríamos hacerlo, te juro que solo bailaríamos, ni siquiera tendríamos que cruzar palabras.
